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Junio 09, 2015

La nueva seducción del Mediterráneo en Barcelona

Allure of the Seas, con un peso superior a 54.000 toneladas de acero, 362 metros de eslora y 66 de manga, es el crucero más grande del mundo. Recientemente descansaba en dos muelles del Puerto de Barcelona hasta zarpar con rumbo a Roma, en su estreno desde la capital catalana. Significa un nuevo récord para las instalaciones barcelonesas, las cuales el año pasado celebraron la llegada del Oasis of the Seas —embarcación cinco centímetros menor que la seducción de los mares, aunque se le considera gemelo— y en 2016 prevé recibir al Harmony of the Seas, un buque que se halla en construcción y que será de unas dimensiones similares a los dos ya existentes.

De este modo Barcelona será la primera ciudad en la que anclan los tres mayores buques en el segmento de los cruceros. Barcelona, cuarto centro crucerista del mundo y primero del Mediterráneo, se ha ganado ese privilegio, en gran parte, por el peso que tiene en el mapa del turismo internacional.

Por este motivo Royal Caribbean ha decidido basar su Allure, tal como lo hizo con el Oasis y hará con el Harmony, en la capital catalana durante los meses que persista la temporada de verano. Gracias al gigante flotante transitaran por Barcelona más de 150.000 personas, las que durante los meses de la temporada de verano embarcarán y desembarcarán en el armazón gigante con destino a Marsella, Florencia, Roma, Nápoles o Palma de Mallorca. Más de una veintena de viajes de una semana para un barco cuyos 2.706 camarotes pueden albergar hasta 6.318 pasajeros, además de 2.384 tripulantes. 

La apuesta de Royal Caribbean es una excelente noticia para el puerto de Barcelona, pues las estimaciones apuntan que el volumen de turistas será de 2,5 millones, lo que volverá a colocar a las instalaciones portuarias en la senda de ese objetivo marcado para 2020: tres millones de cruceristas anuales. Además, según los cálculos de Turismo de Barcelona, la llegada del gigante de Royal Caribbean dejará en España 27 millones de euros, de los que la gran parte se quedarán en Barcelona (17,5 millones de euros). 

Ostelea