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Blog de turismo

Agosto 08, 2017

¿Qué es el turismo slow?

Blog de turismo

Cuenta la anécdota que un grupo de aborígenes australianos cogieron un avión para asistir a un congreso en una ciudad lejana. Al aterrizar en el aeropuerto de destino, el pasaje empezó a andar con prisas hacia la salida, yendo de modo automático a recoger su equipaje. Sin embargo, los aborígenes se sentaron, dejando que la gente les avanzara a todo ritmo. Uno de los pasajeros les preguntó qué les ocurría, a lo que los aborígenes contestaron: “Nuestros cuerpos han llegado, pero tenemos que esperar a que lleguen nuestras mentes”.

El lujo de tomarse la vida más despacio

Nuestro día a día se ha acelerado. Las rutinas se han visto reinventadas por las nuevas tecnologías. Interpretamos cantidades ingentes de información sin el tiempo para comprenderla, corremos de un lado a otro sin disfrutar de donde estamos y comemos sin saborear los platos que disfrutamos. Esta frenética tendencia ha provocado la aparición de un nuevo estilo de vida: el movimiento Slow.

Originalmente limitado a la gastronomía, el movimiento Slow reivindica la lentitud como sinónimo de calidad. El planteamiento más global de esta ideología promueve hacer a un ritmo más lento esas actividades realmente interesantes para nosotros. Y sin duda, una de las actividades que nos enriquecen y que deben ser saboreadas con lentitud es el turismo.

La velocidad en los desplazamientos, previamente entendida como un lujo, deja de ser objeto de deseo. Ahora, las estancias prolongadas en sitios menos masificados son el paradigma del confort.  

Esta nueva filosofía empieza ya antes de iniciar el viaje. En efecto: en esta nueva forma de viajar, la planificación no es tan importante. El viajero debe emplear su tiempo a investigar el destino, pero prestando especial atención a la cultura local, pues es lo que experimentará en profundidad durante su estancia.

3 destinos Slow en España

Begur

turismo slow

Las raíces históricas de los destinos es uno de los aspectos más valorados por los viajeros Slow, y Begur goza de ellas. Muchos habitantes de este pueblo emigraron a Cuba durante el siglo XIX y, al volver, construyeron algunas casas coloniales en el centro de la ciudad que dan al pueblo un carácter único. Esta influencia cubana sumada al atractivo de su castillo y su costa, que originó el término Costa Brava, hacen de Begur un destino a descubrir lentamente.

Leikeitio

Esta localidad en la costa de Vizcaya se encuentra estrechamente vinculada al mar. Situada entre los montes de Otoio y Lumentza, justo en la desembocadura del río Lea, es un gran ejemplo de ciudad Slow. La ciudad es conocida por promover recetarios tradicionales y editar recopilatorios de canciones populares. Además, su patrimonio cultural cuenta con la prensa de txakolí más antigua del País Vasco, la Bizkaiko Txakolina, así como con el baile tradicional que rinde culto al gremio pesquero, la Kaxarranka.

Bigastro

Otro de los aspectos más valorados por los viajeros slow son los espacios verdes y la posibilidad de conectar con la naturaleza. Este pueblo de Alicante es conocido por sus rutas de senderismo y parques municipales. Su iniciativa de Huerta Tradicional permite a los viajeros pasear entre palmeras y naranjos mientras descubren la agricultura que en el pasado guiaba la economía del pueblo. Además, el Paraje natural de La Pedrera permite la posibilidad a sus visitantes de dormir en las típicas barracas valencianas rodeados de la naturaleza.