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Blog de turismo

Junio 26, 2017

¿Tiene Airbnb la culpa de la subida de los precios del alquiler?

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Mucho se ha hablado sobre el impacto de las apps en el sector turístico. Aunque no tanto sobre su parte negativa. La economía colaborativa esta representada por el auge de aplicaciones como Uber, Lyft o Airbnb, que promueven el simple concepto de compartir gastos, bienes o servicios entre particulares.

Según un estudio de la consultora de PwC, este nuevo sector puede llegar a generar 335.000 millones de dólares en todo el mundo en 2025.  Sin embargo, la falta de regulación en este nuevo motor económico, en el que los usuarios han avanzado a un ritmo que la legislación no puede seguir, ha levantado ampollas entre los profesionales más tradicionales de los sectores correspondientes.

El caso de Airbnb no es una excepción, y se ha creado cierto recelo dentro de los profesionales del sector hotelero.  La opinión más extendida entre los críticos es la que mantiene Antonio Gil, presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid: “Estas empresas distraen a la opinión pública con conceptos como la economía colaborativa pero buscan un interés y perjudican al turismo”. Y los datos respaldan su versión de los hechos.

Alquilar, el nuevo negocio

Los inversores lo tienen claro: hay un nuevo repunte en la industria inmobiliaria, especialmente en el alquiler turístico por días o semanas. Y ya no sólo en las afueras de las ciudades, como sucedía antes de la crisis, sino en el centro. Es habitual la práctica de la compra de bloques enteros de inquilinos para reubicarlos, renovar los pisos y usar las propiedades para alquiler, revalorizándolas y subiendo el precio del alquiler. La parte negativa de esta dinámica fruto de la recuperación económica ha puesto hecho mucho más difícil vivir en el centro de las grandes ciudades, reservando estos pisos a estancias de turistas con un nivel adquisitivo mayor que los locales.

Airbnb provoca masificación en las grandes capitales

Barcelona es la ciudad con más problemas en este aspecto, pero la situación también está empeorando en algunos barrios madrileños como el Lavapiés. Uno de los principales motivos de queja de los profesionales es el gran porcentaje de pisos que no tienen licencia: aproximadamente el 90% de la oferta de la plataforma.

Los datos respaldan los criticismos del sector hotelero: actualmente, alquilar hoy un piso en España es un 15,9% más caro respecto 2016. Con los precios en Barcelona subiendo un 16,5%. Tan crítica estuvo la situación durante el verano de 2016 que Barcelona llegó a poner multas de hasta 600.000 euros a Airbnb si anunciaba pisos turísticos sin licencia en su ciudad.  Las amonestaciones llegaban también a los propietarios que anunciaran estos pisos, penalizándolos con hasta 30.000 euros.

Esta rigidez en su política se comprende con la masificación del turismo en Barcelona, y el aprovechamiento que los grandes inversores hacen de la plataforma en la ciudad condal: el 25% de los anfitriones de Airbnb en Barcelona ofrecen más de una casa, cifra mucho mayor que en el resto de ciudades.

¿Se trata pues de economía colaborativa o una oportunidad de negocio para organizaciones con más músculo financiero? El debate está servido, mientras lo único que sabemos es el impacto del uso actual de la plataforma sobre el turismo en las ciudades españolas.