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Adriana Creter, antigua alumna: “Puedo decir que los profesores de Ostelea son parte de Rutas, Alma y Sabor”
10 Abril, 2018

Los esfuerzos aplicados en el Trabajo de Fin de Máster son llevados a la realidad por los propios alumnos. ‘Rutas, Alma y Sabor’ es un ejemplo de cómo Adriana Creter, antigua estudiante del Máster en Destinos Turísticos Sostenibles y Planificación Turística Territorial del Campus de Barcelona de Ostelea, llevó a cabo una idea similar a la defendida al final de su año académico hasta convertirla en un proyecto sólido y con proyección de futuro en Ecuador, su país natal.

Como ella misma nos cuenta, ‘Rutas, Alma y Sabor’ “es una propuesta para impulsar y promocionar el turismo responsable en Ecuador”. Apuesta por este nuevo modelo ofreciendo vivencias únicas a los viajeros, donde se incluyen diversos elementos como la gastronomía y las comunidades locales.

Para hacer realidad su proyecto, Adriana destaca, especialmente, tres profesores de su Máster, mostrándose agradecida por los conocimientos que aprendió. Claudio Milano, María del Pilar Leal y Sheila Sánchez “son parte de mi proyecto”. Pero no solo subraya el profesorado de su año de formación, también nos cuenta de cómo el Máster le abrió las puertas a trabajar con un Chef Estrella Michelin, viajar por diferentes países y “conocer gente maravillosa de varias partes del mundo”.

Adriana anima a otros alumnos de Ostelea a transformar a la realidad sus sueños, sabiendo que el camino del emprendedor puede ser difícil en algunos tramos, pero altamente gratificante. “Hay dos frases que siempre las llevo en mi mente: ‘un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa’ y ‘just do it’”.

 

Hablemos sobre el proyecto ‘Rutas, Alma y Sabor’. En primer lugar, ¿cómo definirías el proyecto, de qué trata?

Rutas, Alma y Sabor es una propuesta para impulsar y promocionar el turismo responsable en Ecuador y, de esta manera, aportar con el desarrollo sostenible de ciertos lugares que no son visitados frecuentemente por turistas.

Las rutas están basadas en un diseño y desarrollo de experiencias únicas que incluyen la gastronomía y las comunidades locales de la zona como principal punto.

Somos un proyecto que fomenta el comercio local, la preservación del patrimonio cultural y gastronómico y creamos nuevas oportunidades de trabajo  bajo criterios de autenticidad, calidad y sostenibilidad.

 

 

Cuéntanos, ¿cómo nace?

La idea de Rutas nació cuando volví a Quito después de mi Máster en Barcelona. No tenía muy claro el proyecto, aunque mi tesis en Ostelea tenía algo que ver con turismo sostenible. Solo sabía que después de varios años viviendo fuera de mi país, me di cuenta del potencial no explotado de zonas poco conocidas a nivel turístico, pero ricas en recursos destacados patrimoniales, artísticos, naturales y humanos. Es así que decidí poner todos mis conocimientos adquiridos en otros países y aportar de la mejor manera en el mío.

 

A la hora de emprender y llevarlo a cabo en tu país, Ecuador, ¿qué problemas o dificultades te encontraste?

Ver que el costo del proyecto era mucho más alto del que tenía en mente. Encontrar el equipo de personas que compartan tu misma pasión, también fue complicado.

 

En ‘Rutas, Alma y Sabor’ también juega un papel importante la educación a las comunidades locales. ¿Cómo realizas estas charlas de formación y qué te llevas de cada una de estas experiencias?

Considero que la educación es  importante para construir un sector turístico fuerte y competitivo, algo que, sin duda, contribuye al crecimiento económico del país. Por esta razón me encargo junto a un equipo de trabajo (Fernando Viteri) de ir a cada comunidad o zona donde realizo las rutas gastronómicas para capacitar en temas como inglés, servicio, higiene, comunicación o fotografía entre otros.

 

Por ahora, ¿qué respuesta estás obteniendo de estos tours ‘Rutas, Alma y Sabor’?

Realmente estoy contenta con la respuesta que he obtenido tanto nacional como internacionalmente. He tenido la oportunidad de ir a ferias turísticas muy importantes y hablar a operadoras turísticas grandes de Europa y Estados Unidos sobre mi proyecto y quedan encantadas, dispuestos a trabajar juntos en esta idea. Es una nueva modalidad de turismo.

La gente ahora busca aportar mientras viaja y tener vivencias auténticas.

En la parte nacional me ha ido muy bien con clases magistrales de gastronomía. Estas constan en llevar a un chef de una comunidad a la ciudad para que enseñe de una manera 100% participativa a la gente recetas ancestrales de la zona. La gente estuvo muy contenta con el proyecto.

 

¿Por qué apostar por el turismo sostenible y responsable?

Durante los últimos años, el sector turístico ha experimentado un notable crecimiento, convirtiéndose en una industria de gran peso para la economía mundial. A pesar de todos los beneficios económicos que genera el sector turístico, el turismo convencional produce a la vez diversos efectos negativos en los países, dada la, magnitud de la industria: contaminación, explotación humana, olvido del patrimonio, entre otras. Es por esta razón  que cada vez cobra más importancia el turismo sostenible. Un turismo consiente, responsable con beneficios medioambientales, culturales, sociales y económicos.

 

¿Nos puedes describir brevemente la situación y, sobre todo, la relación que guarda, actualmente Ecuador con el turismo responsable?  

Ecuador es un país pequeño, pero lleno de naturaleza y lugares mágicos. Es un país que lo tiene todo. Considero  que desde las grandes instituciones hasta las empresas más pequeñas, dentro del sector turístico, somos conscientes de que si no cambiamos la manera de viajar común por una más responsable,  en  un futuro nadie querrá venir a nuestro pequeño paraíso.

 

¿Por qué “Alma” en el nombre de tu proyecto? ¿Nos puedes contar esta anécdota?

El proyecto de la tesis realizada en Ostelea se llamaba “Tierra y Alma”, y a mucha gente le encantaba el nombre y le llamaba la atención.

”Alma” es la esencia de cada persona y de cada lugar.

 

¿Cómo te ha ayudado el Máster y, en especial, los profesores Claudio, María del Pilar y Sheila a llevar a cabo el proyecto?

¡Son lo mejor! Los admiro a los tres por quienes son y lo que han hecho. Cada vez que contaban sus anécdotas profesionales o personales de su vida en el turismo sabía que estaba en el Máster correcto con las personas correctas. ¡Estuvieron apoyándonos siempre con las ideas locas, los cambios de última hora y el estrés del día a día por el TFM! Puedo decir que son parte de mi proyecto.

 

¿Te imaginaste llevar a cabo este proyecto al inicio del Máster?

Se me caracteriza por tener siempre mil ideas en la cabeza y querer hacerlas todas a la vez. Desde un inicio del Máster quise que mi tesis fuese un emprendimiento, y tuve la suerte que mi compañera también. Poco a poco fuimos desarrollando el proyecto (una cafetería y lugar de talleres gastronómicos sostenibles) y al final no lo pudimos emprender juntas. Pero tenía esa idea del turismo sostenible en la cabeza y cuando llegué a Ecuador empecé a trabajar en la operadora turística y se dio la oportunidad de crear mi proyecto.

 

Con la mirada puesta en un futuro, ¿cuáles son tus objetivos a corto y largo plazo? ¿Qué esperas de este proyecto?

¡”Rutas, Alma y Sabor” tiene muchos objetivos por delante! Considero que es un proyecto con mucho potencial ya que las tendencias turísticas van por lo sostenible y diferente. A corto plazo seguiré con las capacitaciones en comunidades, clases gastronómicas magistrales y llevando a más turistas a experimentar estas maravillosas rutas de la manera más responsable y consiente posible.

A largo plazo quiero que “Rutas, Alma y Sabor” sea una certificadora de emprendimientos  gastronómicos y hoteleros pequeños, en zonas rurales del país, para que de esta manera Ecuador tenga más lugares de calidad turística.

 

Como emprendedora, ¿qué consejos les darías a otros alumnos de Ostelea que quieran llevar a cabo, como tú, su trabajo de fin de máster?  

Hay dos frases muy fuertes, que personalmente las llevo en mi mente siempre:

  • Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.
  • Just Do It.

¡Es lo que les puedo decir!

 

¿Qué diferencias te has encontrado entre el TFM como tal, en papel y con una visión de “hipótesis” o “supuestos”, y luego la propia realidad a la hora de llevarlo a cabo?

¡Bastantes! Mientras hacíamos la tesis decíamos con los profesores que el papel aguanta todo, pero la realidad es otra y siempre nos lo dijeron. La realidad es bastante diferente, primero porque tratar con una comunidad no es fácil. Tienes que ser amigo antes de negociar con ellos y luego, en cuestión de costos, que no es mi fuerte. Pero creo que todo se da con el tiempo y con la experiencia del día a día y un buen equipo de trabajo.

 

¿Qué aporta el emprendimiento, no solo a nivel profesional, sino también personal?

Siempre tuve el ejemplo de mis padres, dos grandes emprendedores. Y cuando una es pequeña dice “quiero ser como mis padres cuando crezca”. ¡Y así lo hice!

Ser emprendedor es arriesgarte, sentir, caerte, pero cuando llegas a tu meta y lo logras es muy gratificante.

 

¿Por qué decidiste realizar el Máster en Destinos Turísticos Sostenible y Planificación Turística Territorial del Campus de Barcelona?

Fue una decisión rara. Tenía la idea de hacer un Máster en eventos (en Ostelea) y cuando llegué a Barcelona seis meses antes de empezar, vi que tenían este Máster de Turismo Sostenible.No sabía de qué se trataba pero lo vi diferente y único. “¡Lancémonos y apostemos a algo distinto!” me dije.

 

¿Habías vivido anteriormente una experiencia internacional? ¿Qué te ha aportado vivir, al menos durante el año académico, fuera de tu país, de tu ciudad, con otra cultura, etc.?

Desde los 15 años tuve la oportunidad de salir de intercambio y me enamoré de la idea de viajar y ser parte de más culturas. Gracias a mi carrera (hotelería) pude viajar y trabajar en varios lugares (Europa, Los Emiratos Árabes, El Caribe y Estados Unidos). Considero que viajar te aporta positivamente en la vida; creces, conoces, compartes y sientes cosas que jamás olvidarás.

 

Más allá del año de formación, ¿qué otras experiencias has vivido en Ostelea?

Tener la oportunidad de hacer el Máster en España me abrió las puertas a trabajar con un Chef Estrella Michelin en Barcelona, conocer gente maravillosa de varias partes del mundo, viajar por países y, por supuesto, me enseñó que cada esfuerzo vale la pena.

 

¿Qué es lo que más destacarías del Máster y de la Escuela?

Aprendí muchísimo en el Máster, sobre todo de cada profesor y todas sus experiencias en el mundo del turismo.

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