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Blog de turismo

Octubre 27, 2016

3 paradores para morirse de miedo

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Es inevitable. Cuando se acercan estas fechas, todo adquiere un aire terrorífico. Seguramente, se debe a que, en estos días, celebraremos Halloween un día en el que el miedo es el protagonista absoluto. A muchos la sensación de pánico genera adicción y buscan siempre situaciones que les ponga al límite. Es el llamado turismo del terror.

Algunos parques hoteleros ya están explotando esta posibilidad y brindan a sus huéspedes una experiencia de lo más excitante. Hoy presentamos 3 lugares en los que el miedo está más que asegurado. ¿Te atreves?

1. El Torreón del Castillo de Santa Catalina (Jaén)

Según explica Javier Manzano, responsable del parador de Santa Catalina, el pasado mes de junio uno de sus clientes se quejó porque había fantasmas merodeando su habitación. Y está no es la única experiencia paranormal del hotel. Manzano afirma que una de las empleadas vió luces extrañas cuando caminaba por uno de los pasillos de la torre.

 

castillo de santa catalina

 

2. El parador de Singüenza (Guadalajara)

Según cuenta la leyenda, en el siglo XIV el rey Pedro I el Cruel celebró una boda de conveniencia con Doña Blanca de Borbón, una bellísima joven de tez pálida y cabellos rubios. Tras la tercera noche de nupcias, Pedro el Cruel se marchó con su amante y encerró en las mazmorras del castillo a Blanca.

Lejos de ahuyentar a los clientes, esta historia a atraído a muchos curiosos. Y es que, además de tener una increíble oferta gastronómica, la historia de este parador añade un morbo especial a la estancia.

Algunos huéspedes aseguran que, por la noche, se escuchan gritos de la joven Blanca. Hay quien incluso asegura que ha oído ruido de cadenas arrastrándose por el suelo.

 

parador de siguenza

 

3. La Mussara (Tarragona)

En España hay cientos de pueblos que, por la industralización y por el éxodo rural, han quedado abandonados. Poco a poco, las casas han quedado vacías dejando sólo a algunos campesinos que han ido envejeciendo hasta morir en soledad. Así, algunos de estos pueblos han dejado una estampa desoladora con casas semiderruidas y calles llenas de polvo.

En Tarragona encontramos uno de estos pueblos, la Mussara. Esta localidad abandonada se encuentra a más de 1.000 metros de altura y sólo 8 edificios quedan en pie. Las casas están siempre rodeadas por una permanente niebla que lo hace todo más siniestro (si cabe).

 

la mussara