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Dr. José A. Mansilla, profesor de Ostelea: “El descontento vecinal hacia el Distrito 22@ se encontró, y se encuentra, fundamentado en el impacto que su creación iba a tener sobre el barrio del Poblenou”

Lunes, Octubre 2, 2017


Durante el año 2000 surge Distrito 22@, también conocido como 22@Barcelona o simplemente 22@, como una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Barcelona cuya finalidad era transformar 200 hectáreas de suelo industrial de Poblenou en un innovador distrito productivo, dotado de infraestructuras y con más de tres millones de metros cuadrados de espacios modernos, tecnológicos y flexibles en el centro de Barcelona para la concentración estratégica de actividades intensivas en conocimiento.

Fue el intento de cambiar el tejido productivo de una parte de la ciudad a través de una modificación del planteamiento urbanístico de una parte del Poblenou tradicional”, nos resume Dr. José Antonio Mansilla, profesor en distintos programas de Ostelea como el Grado en Turismo y Ocio y el Máster en Destinos Turísticos Sostenibles y Planificación Territorial, a quien entrevistamos al respecto. El motivo de dicha entrevista no solo pasa por la comprensión de la situación que viven en este barrio de la ciudad condal, sino también entender la relación y el papel que ha jugado el turismo a la hora de gentrificar sus calles. Igualmente, deriva de la participación de José Antonio Mansilla como experto en el Grup de Treball Social i Cultural, llevado a cabo en el marco del proceso de participación ciudadana “Repensem el 22@”, organizado por el propio Ayuntamiento de Barcelona.

 

 

El barrio tradicional y humilde de Poblenou comenzó a sentir en sus calles una transformación urbanística durante la década de los años 90, en parte motivada por los Juegos Olímpicos. Con esta transformación, Poblenou se abrió cada vez más, no solo a la gran ciudad, sino al mundo entero. En las últimas décadas se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos de Barcelona. A pesar de las grandes ventajas que esto acarrea, también ha traído consigo una indignación ciudadana por parte de sus vecinos, quienes temen que el fenómeno suponga una pérdida de la esencia del barrio: “El descontento estuvo presente desde el principio y se encontró (y encuentra) fundamentado en los efectos, el impacto que la creación del Distrito 22@ iba a tener sobre el barrio, entre otras cuestiones”.

El turismo también juega un papel clave a la hora de las reivindicaciones vecinales, aunque como apunta José Antonio “no se puede separar el sector turístico del resto de elementos”. El profesor de Ostelea nos señala los problemas que ha conllevado, entre los que destacan algunos como el incremento de los alquileres, los fenómenos de gentrificación o la masificación del espacio público, pero también apunta otros barrios que sufren la misma situación debido a la expansión de la gran ciudad, las medidas propuestas por las asociaciones vecinales y las competencias del Ayuntamiento para atajar el problema y llegar a un acuerdo común.

Antes de comenzar a hablar de Plan 22@, señalar la situación turística de Barcelona, una ciudad que solo en 2015 recibió más de 8 millones de turistas. Las campañas de promoción elaboradas durante años como “Barcelona ponte guapa” han provocado que las cifras no paren de crecer, atrayendo no solo a turistas, sino también a inversores internacionales. ¿Cuáles son las desventajas de este auge turístico que se vive en la ciudad?

Ante todo, creo que no se puede separar sector turístico del resto de elementos que conforman Barcelona a la hora de realizar un análisis serio sobre los principales retos que enfrenta la capital condal. Es decir, muchos de los problemas que se ciernen sobre Barcelona son debidos a cuestiones ajenas al turismo, y que se vienen gestando desde hace tiempo, aunque se interrelacionan con él: el incremento de los precios del alquiler, los fenómenos de gentrificación, la especulación inmobiliaria, etc. Así, no podemos olvidar factores como las políticas urbanas y urbanísticas implementadas (o la falta de las mismas), la situación y el modelo social y económico imperante, la crisis económica del 2008, las políticas de viviendas a nivel estatal, etc. Otras consecuencias sí se encuentran más vinculadas: la cierta apuesta por el turismo como motor económico de la ciudad, la desindustrialización de la misma, el monocultivo comercial, la pérdida de diversidad en el paisaje urbano, la masificación del espacio público, la privatización parcial de calles y plazas, etc. Unas y otras suponen desventajas; unas y otras suman esas desventajas de las que hablamos, pero siempre realizando una aproximación compleja que, podríamos resumir, en el modelo de ciudad que se ha construido.

Según la última encuesta del Barómetro Municipal, el turismo es considerado el principal problema de la ciudad. ¿Cómo hacerle frente a este reto?

Gestionándolo de forma adecuada, que es una cosa que no se ha hecho. La situación actual procede, en cierta medida, de la falta de una planificación correcta, dentro de la complejidad de la ciudad, del fenómeno turístico.

El boom turístico se cebó inicialmente sobre las zonas del centro histórico de Barcelona. ¿Cómo ha ido avanzando durante los últimos años?

Expandiéndose, como no podía ser de otra manera, y abarcando zonas anteriormente consideradas como periféricas. Las dinámicas propias del turismo, o cualquier otro sector, en el marco del sistema socioeconómico actual tienen que tender al crecimiento exponencial si quieren sobrevivir. Esto es una característica estructural de la producción económica de bienes y servicios en el mundo contemporáneo. Así, Sant Antoni, Poblenou, Gràcia, etc., han devenido nuevos centros de interés para la inversión turística.

De la misma forma, ¿qué otros barrios de Barcelona están en situación similar a Poblenou?

Sant Antoni, Poble Sec, Gràcia, etc., incluso zonas como el Clot están comenzando a experimentar procesos similares. La necesidad de expansión, como señalaba antes, es continua y necesaria para el mantenimiento del proceso.

Sin embargo, Poblenou no cuenta con grandes monumentos, ni catedrales, ni grandes estructuras, más allá de la playa. ¿Qué se “vende” del barrio a los turistas? ¿Por qué resulta atractivo?

Como un barrio “con encanto”, es decir, donde todavía es posible vivir una “vida de barrio” basada en las relaciones primarias, próximas, en la cercanía de la cotidianeidad. Esto es fundamental para entender el Poblenou actual y forma parte de las últimas tendencias turísticas que tienen a fomentar la búsqueda de “lo auténtico”, “lo normal”, alejados de emplazamientos masificados o muy conocidos.

Ahora bien, no podemos olvidar su posición respecto al centro (solo cinco paradas de metro de Sant Jaume), la playa, la cierta especialización en el sector de la restauración, la presencia de zonas verdes, equipamientos, etc. También me gustaría recalcar que los principales problemas que vive hoy el Poblenou no son, como citaba anteriormente, exclusivamente ocasionados por el turismo. Aunque, sin duda, gestionar adecuadamente su crecimiento me aparece fundamental para evitar males mayores.

¿Qué efectos más inmediatos señalaría que están “sufriendo” los vecinos de Poblenou?

Gentrificación, homogeneidad comercial, saturación del espacio público en zonas concretas, proliferación de apartamentos regulares e irregulares, incremento del precio de los alquileres y de la vivienda en general, desaparición de los principales espacios de socialización, pérdida de identidad, etc.

La plataforma vecinal “En Poblenou Nos Plantamos” reivindica la limitación de los hoteles. ¿Es viable esta medida?

Esta plataforma, a través de sus reivindicaciones, ya consiguió que el Poblenou fuera considerado como Zona 1, de decrecimiento, en el PEUAT. Por tanto, los hoteles, al menos temporalmente, ya se encuentran limitados. Otra cosa son los que actualmente ya se están construyendo. Dar una solución al tema es deseable; otra cosa es que sea económicamente factible y políticamente posible.

¿Qué otras medidas están planteando los vecinos del barrio?

Recuperar la privatización parcial de las playas (tumbonas, etc.), mayor control sobre los apartamentos turísticos ilegales, avanzar en la diversificación productiva, la heterogeneidad del paisaje urbano, etc.

Más allá de los propios ciudadanos de Poblenou, ¿qué efectos están sufriendo los comercios “de toda la vida” y cuáles son las medidas planteadas a su favor?

Los que pagan alquiler ven como estos se elevan de forma importante a la hora de la renovación de los contratos. Esto produce, entre otras cuestiones, que los nuevos establecimientos apuesten por actividades que obtengan rendimientos económicos elevados; solo así es posible mantenerse en el tiempo. Esto incide en la homogeneidad del paisaje comercial antes reseñada. Además, el campo del perfil medio del vecino y vecina del barrio con mayor poder adquisitivo, familias jóvenes, etc., está haciendo que vayan apareciendo nuevas iniciativas, alejadas de las tradicionales de la zona. Hasta donde yo sé, no se está haciendo nada al respecto, más allá de la regulación de la zona de terrazas en la Rambla del Poblenou.

¿Cómo está trabajando el Ayuntamiento de Barcelona para evitar desventajas en los ciudadanos de estos barrios?

Las competencias del Ajuntament son limitadas, más allá de las iniciativas políticas que pudiera emprender. Control de la oferta de alojamientos a través del PEUAT, construcción de viviendas públicas, distribución de la renta a través de la creación de nuevos equipamientos, planes de uso, etc. Todas son bienvenidas, aunque quizás algunas zonas necesitarían intervenciones más complejas.

¿En qué consiste Plan 22@Barcelona?

Fue el intento, en 2000, de cambiar el tejido productivo de una parte de la ciudad  a través de una modificación del planeamiento urbanístico de una parte del Poblenou tradicional. En concreto, casi 200 hectáreas de suelo. La idea era atraer empresas vinculadas a las nuevas tecnologías y convertir la zona en un “polo tecnológico”, al modo de otros similares existentes en ciudades europeas, pero, sobre todo, en EEUU.

Desde que se aprobó se habla de un descontento generalizado por parte de la ciudadanía. ¿Qué se ha llevado a la práctica desde ese año 2000? Desde su consideración, ¿están estas quejas fundamentadas?

Sí, el descontento estuvo presente desde el principio y se encontró (y encuentra) fundamentado en los efectos, el impacto que la creación del Distrito 22@ iba a tener sobre el barrio, entre otras cuestiones. Algunas de las ya comentadas –gentrificación, etc.- son debidas a dicho proyecto. Creo que no hay que confundir las protestas sobre el 22@ con una especie de discurso “conservador” o “tradicional” sobre el barrio. Las transformaciones son necesarias y, además, inevitables en los entornos urbanos. Posiblemente la zona del Poblenou, donde se acabó instalando el 22@, fuera una de las áreas donde esto era necesario y posible. Otra cosa es que se realizara con escaso consenso, sin tener en cuenta las implicaciones sociales, la propia viabilidad del proyecto, etc.  

Ostelea