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“La hostelería es un oficio de vocación, de dedicación y cariño. Es una profesión de sensibilidad”

Miércoles, Noviembre 23, 2016


 

Hostelería: una profesión de sensibilidad” ha sido el título de la ponencia desarrollada por Francesc Orobitg durante la última sesión de Ciclos Directivos organizada en el Campus de Barcelona de Ostelea. Actual Director General de la Escuela de Hostelería Bilbao-Colombia, el invitado lleva más de 30 años de experiencia en hostelería a sus espaldas, dirigiendo hoteles y cadenas de restauración. Desde su perspectiva, ha ofrecido una charla apelando a las características “ocultas” del hostelero: “La hostelería es un oficio donde hay que tener los ojos bien abiertos y los labios discretos, además de saber ser buen psicólogo del cliente”. Charlamos con Francesc Orobitg para conocer más al respecto.

 

Comenzabas tu charla afirmando que “la hostelería es un oficio de paciencia y sensibilidad”, ¿por qué?

¿Por qué es sensibilidad? Buena pregunta, pues es de paciencia, perseverancia, tenacidad, y, sobre todo, constancia. Decía a los alumnos de Ostelea que si quieren ver cómo está la cocina, solo tienen que ir a ver cómo están los baños.

 

Hablas de paciencia pero estamos en una era de la inmediatez con las redes sociales. ¿Influyen de manera negativa en la reputación de hoteles y restaurantes? ¿Se han convertido en una amenaza constante?

No, de ninguna forma. Las redes sociales son un adelanto, además de servirnos de muchas cosas, como poder ofrecer nuestro menú, nuestras ofertas y nuestros cambios, no olvidemos que somos una empresa viva y el cliente quiere cambios constantes. Se han convertido en aliados, salvo que se haga un mal uso de ellas.

 

Comentabas en la charla que tras recibir tu formación académica tu padre te hizo pasar por todas las posiciones de un hotel para conocer realmente qué es la hostería. ¿Qué aporta este tránsito?  

Todo, mi padre era un hombre sabio y me hizo pasar por todos los departamentos. Eso me llevó a aprender de todo, desde cocina, sala, recepción, conserjería, habitaciones, contabilidad y mantenimiento, especialmente el preventivo. Aprendí todos los defectos y virtudes de los diferentes departamentos que componen un hotel, y por ende un restaurante.

 

Además de tu experiencia como hostelero, llevas 20 años dedicándote a la formación hotelera, ahora como Director General de la Escuela de Hostelería Bilbao-Colombia. ¿Cómo se transmiten los valores prácticos a los futuros profesionales del sector?  

Estuve casi cinco años en Colombia, pero ahora soy consultor de hostelería especialmente. ¿Cómo transmito los valores prácticos? Siempre les digo las tres palabras especiales para la hostelería “C-P-T”: Constancia, Perseverancia y Tenacidad. Sin esto a los alumnos no se les puede enseñar. Tal vez se puede ser un gran pedagogo, pero no un buen profesional, algo que cada día se requiere más en la formación. Sin duda de un profesional, para bien o para mal, será de quien saquen los alumnos el conocimiento.

 

Echando la vista atrás, ¿cómo ha evolucionado la educación en hostelería?

¡Hace algo más de 30 años ni siquiera había escuelas de hostelería! Ahora hay muchas y muy buenas. A todas ellas les pido que sigan haciendo el trabajo que hacen, que es muy bueno. Entre estas escuelas por supuestos que está Ostelea, lo estáis haciendo muy bien con los alumnos.

 

En tu opinión, ¿qué valores o requisitos esenciales destacarías del perfil de hostelero para los alumnos que están estudiando en Ostelea?  

Yo les recordaría las tres palabras que he señalado antes: constancia, perseverancia y tenacidad. Además hay que destacar que la hostería no es una profesión esclava, sino que es vocación, dedicación, amor y cariño.

 

Ostelea