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“Las ciudades tienen que convertirse en turísticas para no acabar turistificadas”

Lunes, Mayo 7, 2018


Alessandro Scarnato y Alan Quaglieri acudieron a Ostelea para hablar de “La regeneración del barrio chino: turismo y gentrificación en el Raval Sur”. La sesión se enfocó en los principales problemas de la “turistificación” y las posibles soluciones.

El pasado día 4 de abril pudimos contar con una nueva sesión de Turismo a Debate. Esta vez el eje central era “La regeneración del barrio chino: turismo y gentrificación en el Raval Sur”. Para abordar este tema, contamos con dos expertos en el asunto como Dr. Alessandro Scarnato y Alan Quaglieri, profesor de Ostelea, que de la mano de Dra. Sheila Sánchez desgranaron uno de los temas más polémicos que se está viviendo en la ciudad condal.

Alessandro Scarnato y Alan Quaglieri realizan una investigación crítica de los cambios arquitectónicos y urbanísticos de Barcelona durante los ayuntamientos socialistas. Durante estos últimos años ha empezado a brotar en la ciudad un sentimiento de turismofobia. Para los expertos, uno de los barrios más afectados es el Raval, concretamente el Barrio Chino.

Esta turismofobia viene derivada del concepto central de esta sesión: la turistificación. Alan Quaglieri explicó que “este concepto se usa para referirse a procesos y efectos que acontecen en un determinado entorno o que afectan un determinado elemento”. Quaglieri afirmó que evita usar este tipo de concepto, y cuando lo usa, lo suele hacer entrecomillado.

Ambos expertos explicaron que si surge un nuevo tipo de vecino que es diferente social, económica y culturalmente los comercios de la zona se focalizan en este nuevo tipo de cliente. Quaglieri afirmó que “esto se debe a la ley de la oferta y la demanda, a secas”. Alrededor de los 70’, el Raval fue un modelo de remodelación urbana. Barcelona estaba viviendo un gran desarrollo económico gracias al consumismo y al boom de la movilidad. En este barrio los vecinos empezaron a convivir con turistas, lo que requería de cierto cambio por parte de los comercios. Y esto se incrementó, aún más, con la llegada de las Olimpiadas de Barcelona 92’.

Pero este fenómeno no siempre ha afectado al mismo barrio, como explica Quaglieri “una parte cada vez más importante de la demanda turística, exige nuevos lugares a descubrir afuera de los circuitos turísticos más tradicionales. Así consiguen una experiencia turística más auténtica.” Para el turista es necesario ese dinamismo de consumo, y eso empuja a las nuevas a la configuración de nuevas centralidades. Quaglieri terminó explicando que aquí no solo actúan los intereses de los actores públicos, también actúan los intereses de los actores privados del mundo terciario.

La turistificación no solo afecta a los vecinos de la zona con la reorientación de la estrategia de los comercios del barrio. También les afecta a la hora de los alquileres de las casas. Los precios se orientan a una clase media-alta, o a los turistas, que vienen y pagan con más seguridad que los que viven y trabajan habitualmente en la zona. La plataforma AirBnB agrava todavía más la situación de este barrio. Cualquier persona del barrio puede alquilar su piso a turistas, atrayendo así cada vez a más de estos a barrios al Barrio Chino.

Scarnato profundizó en las razones del por qué la percepción del turismo ha cambiado. Esta percepción “se ha visto afectada por la rápida masificación de los últimos veinte años”. Esta masificación tiene una razón clara: el abaratamiento de los gastos de viaje y la apertura de fronteras. Solo algunos países han tomado las riendas de este asunto, pero en otros, esta apertura “ha alterado radicalmente la visión que la ciudad tiene de la actividad turística”. La disparidad de distribución de los beneficios, la degradación del patrimonio y del hábitat urbano, y la subida de precios y reducción de ofertas son algunas de las razones por las que Scarnato cree que el turismo se percibe como algo negativo hoy en día.

Para Scarnato este problema “no tiene una receta única, fácil y segura y tampoco es auspiciable la aplicación de medidas que limiten libertades que tanto han costado alcanzar, como la de movimiento.” Explicó que es importante diferenciar entre los distintos tipos de turismo, y las posibles soluciones que se pueden aplicar en cada caso. En el turismo urbano “es importante desarrollar sensibilidades entorno al patrimonio de la ciudad”. Desde la administración Scarnato propuso varias alternativas “encaminadas a favorecer el uso residencial de los barrios turísticos”, como por ejemplo aumentar la dotación de vivienda asequible o la creación de índices de precios de referencia para alquileres y compraventa.

Para acabar, Scarnato dio las últimas pinceladas afirmando que “las ciudades tienen que convertirse en turísticas para no acabar turistificadas”. En su opinión, las ciudades deberían tomar la iniciativa a nivel de promoción cultural, regular los usos, proteger el patrimonio y dotar de servicios, para que no sea la industria turística dura y pura la que decida, por sí sola, qué y cómo explotar de cada destino.

 

 

 

Ostelea, School of Tourism & Hospitaltiy