Los guías turísticos y los profesionales de la cultura, las dos caras de la moneda
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Los guías turísticos y los profesionales de la cultura, las dos caras de la moneda
18 Diciembre, 2018

Gianluca Rossoni ha viajado desde Bérgamo a Barcelona para impartir una clase magistral sobre derecho turístico a los estudiantes de Grado de Ostelea.

Los alumnos del Grado de Turismo y Ocio han aprovechado la clase impartida por Gianluca Rossoni en la asignatura “Modelos de organización y gestión de los museos internacionales”. Abogado especialista en turismo y profesor de Derecho del Turismo en la Universidad de Bérgamo, el experto en legislación ha abordado la controvertida temática Derecho de la competencia entre guías turísticos y profesionales de la cultura.

Para comenzar, Gianluca ha diferenciado el perfil de los guías turísticos “profesionales que guían a los visitantes en el idioma que seleccionen, compartiendo el patrimonio cultural de la zona y avalados por una cualificación específica reconocida por la autoridad competente” de los profesionales de la cultura “personas contratadas por el museo o una institución similar relacionada con el patrimonio cultural de cuyos conocimientos se benefician los visitantes”.

En esta dualidad surgen problemas como la competencia desleal entre el guía turístico que opera libremente frente a los profesionales que trabajan para una institución como un museo (este obliga a los visitantes a contratarlos). En esta situación se generan momentos de tensión como el dumping (vender servicios culturales con pérdidas), obligar a los turistas a comprar solo a concesionarios, desvío de clientes y reservas condicionadas por el precio.

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Gianluca ha explicado a los estudiantes de Ostelea la importancia de supervisar y legislar a estos actores para evitar el abuso de los dominantes, huir de monopolios y preservar una efectiva competencia que no dañe los intereses de la sociedad. En este sentido existe ya una base jurídica (artículos 101-102 TFE) que profundiza en el “derecho de los guías turísticos a reclamar frente a autoridades nacionales de competencia en caso de infracción de las normas de competencia con respecto a las prácticas que son incompatibles con el mercado”.

El siguiente problema surge al analizar la estrecha regulación a la que se encuentran sometidos los servicios de los profesionales de la cultura por parte de los gobiernos nacionales y sus propias organizaciones profesionales (número de participantes, tasas cobradas o estructura organizativa). De hecho, el Tribunal de Justicia Europeo admite restricciones territoriales contra la libertad de estos servicios y la ley de competencia habla de proteger el patrimonio cultural nacional (Asunto C-180/89).

El limitado marco jurídico sirve a Gianluca para ilustrar la iniciativa italiana de crear “tour especializado” que prestase servicios en más de 3.000 lugares históricos. Esta medida fue declarada nula por el Consejo de Estado y pone de manifiesto el poder de los distintos Estados miembros de la Unión Europea para derogar la ley de competencia y proteger su patrimonio cultural nacional.

Con todo ello, el docente de la Universidad de Bérgamo establece que los guías turísticos locales han protegerse de sus competidores directos, los profesionales de la cultura, que están desarrollando una tarea difícil, probablemente injusta, basada en la competencia. Para hacerlo, Gianluca invita a la autorregulación efectuada desde las organizaciones profesionales. Establecer algún tipo de Código de Conducta que beneficie, no sólo a sus miembros, sino a los consumidores. De esta manera, en lugar de reformar se establecen una serie de servicios profesionales basados en las reglas de competencia.

Para finalizar su exposición, el docente se centra en la importancia de que los Estados equiparen a la condición de guías a ambos colectivos, tanto los profesionales que trabajan en los museos como los profesionales de la cultura. En este sentido, las áreas de patrimonio deben desarrollar un papel de liderazgo fundamentado en la protección de la identidad territorial y dejando de lado los principios de la ley de competencia.

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