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Oktoberfest, claves del evento turístico del otoño
08 Octubre, 2019

Es la fiesta popular más grande del mundo con más de 6 millones de turistas que acuden cada año a la ciudad de Múnich en Alemania para celebrarla. A estos hay que sumar otros tantos que disfrutan de las reproducciones del Oktoberfest que se organizan en otras ciudades de Europa y del resto del mundo.

 

Es también, una de las fiestas más antiguas de la historia reciente y es que el Oktoberfest se lleva celebrando desde 1810. Ese año, el rey Luis I de Baviera se casó con Teresa de Sajonia-Hildburghausen y lo celebraron en el Theresienwiese en compañía de los ciudadanos. Para terminar se organizaron una serie de carreras de caballos y fue tal el éxito que decidieron que el evento se repetiría cada año en las mismas fechas.

 

Estas celebraciones se completaban con un desfile en el que participaban más de 8.000 personas vestidas con trajes tradicionales y que recorrían los 7 kilómetros que separan el tramo que va desde la calle Maximiliano hasta el Theresienwiese. Todo aderezado con música regional y carruajes bien adornados.

 

¿Y la cerveza?

Si este es el origen del Oktoberfest, te estarás preguntando que qué papel juega la cerveza. Pues bien, aunque hoy en día es el atractivo principal de esta popular fiesta, —hasta el punto que le debe su sobrenombre de «Fiesta de la cerveza»— la realidad es que esta no se introdujo en las celebraciones del Oktoberfest hasta 1892. Este es el primer año en el que se empezaron a ver las grandes jarras alemanas en las que se servían importantes litros de cerveza. 

En la actualidad, en cambio, unos siete millones de litros de cerveza llenan la fiesta. Eso sí, en el Oktoberfest no cabe cualquiera. De hecho, solo se pueden servir aquellas que se hayan fabricado dentro de los límites de la capital de Baviera y que poseen un 6% de alcohol. Es el caso de la Augustiner-Bräu o la Paulaner-Bräu.

 

Motor económico

Pero además de una fiesta multitudinaria, el Oktoberfest es también un revulsivo a nivel turístico y es que año tras año en las dos semanas que dura la población de Múnich se multiplica casi por cinco.

 

Esto se traduce en hoteles al 100% de su ocupación y en creación de empleo con más de 8.000 trabajadores permanentes y 5.000 temporales –entre camareros, cocineros, feriantes, músicos, técnicos o personal de seguridad– contratados para la ocasión.

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