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Turismofobia en Barcelona, origen y causas
23 Julio, 2019

El término turismofobia en España se desarrollo en el año 2008 de la mano de antropólogos, geógrafos y expertos del sector que alertaban sobre la creciente evolución de las prácticas poco sostenibles del turismo masivo. Sin embargo, no fue hasta el 2017 que los medios de comunicación normalizaron su uso, sobre todo, para referirse a las manifestaciones que organizaban los ciudadanos contra la presión turística en las principales ciudades españolas.  

 

Entre las causas que están detrás de este problema del sector, los expertos apuntan a la mala planificación y gestión de los destinos turísticos, así como a la escasa o inadecuada participación de los agentes –organismos públicos, empresas, turistas y residentes– que intervienen. Surge así otro término, el de Overtourism, que analiza la capacidad de carga de cada destinos y que señala a la población local como víctima. Y es que según los expertos, las malas políticas turísticas interfieren negativamente en su vida cotidiana y en su nivel de calidad de vida. 

 

En su informe Overtourism y turismofobia: Tendencias globales y contextos locales, el Dr. Claudio Milano, profesor de investigación de GRIT-Ostelea, aborda algunas cuestiones clave sobre este fenómeno. Concretamente, Milano, se fija en las ciudades de Barcelona, Berlín y Venecia para identificar las causas y consecuencias más frecuentes relacionadas con el overtourism y que pueden terminar derivando en turismofobia:

  1. La privatización del espacio público.

  2. La congestión del espacio público en las ciudades.

  3. El aumento del turismo de crucero y con ello, la estacionalidad, que se traduce en congestión en determinadas temporadas.

  4. El aumento de los precios del alquiler y metro cuadrado por la expansión de los pisos turísticos. 

  5. La pérdida del poder adquisitivo por parte de los residentes en los destinos.

 

El caso español

España se ha posicionado como el segundo país más visitado a nivel global, con 82,8 millones de turistas internacionales en 2018 según Statista. Además, el sector turístico es un pilar básico para la economía española –su aportación total al PIB en 2018 superó  los 175.000 millones de euros–. 

 

A pesar de las buenas cifras, el turismo ha generado una gran controversia especialmente en ciudades como Barcelona. La turismofobia en Barcelona es, de hecho, es una de las más acusadas junto a la que se ha dado en las Islas Baleares, la Costa Brava, Málaga, Valencia y Benidorm. Todos estos tienen en común que son destinos de sol y playa y que además comparten una masificación turística elevada.

Por su parte, el investigador George Doxey desarrolló en 1975 una teoría sobre la irritabilidad o percepción local de los residentes, definiendo 4 fases: 

  1. Primera fase: de euforia. Los turistas son bienvenidos y los anfitriones de un destino reciben encantados los primeros flujos de turistas.

  2. Segunda fase: la de apatía. Empieza a aumentar el número de visitantes y la relación se convierte menos eufórica y más displicente.

  3. Tercera fase: la de irritación. Cuando el número de turistas alcanza un nivel de saturación se empieza a registrar la fase de irritación, es decir, la fase donde unos anfitriones tienen que empezar a pagar el precio por la presencia del turismo y a desconfiar de los beneficios del turismo.

  4. Cuarta fase: antagonismo. El nivel de irritación de los residentes empieza a expresarse y los visitantes son vistos como la causa de todos los problemas. 

 

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